La caligrafía japonesa
La caligrafía, el arte de formar correctamente los caracteres, se enseña desde la más temprana infancia en Japón.
La caligrafía, el arte de formar correctamente los caracteres, se enseña desde la más temprana infancia en Japón.
Shûji 習字, en japonés, significa literalmente practicar [la formación correcta de] caracteres. Mientras que nosotros nos conformamos con 26 letras, los japoneses aprenderán miles a lo largo de su vida. Cada kanji expresa una idea y forma, por lo tanto, un conjunto completo. La caligrafía japonesa se dedica a formar correctamente estos caracteres, cuidando el equilibrio de los trazos, un poco como un castillo de naipes que debe estar bien equilibrado.
La palabra shodô (書道) va aún más lejos: la caligrafía japonesa no es solo un arte, es un camino, una vía 道 dô (como el judo, el kendo, el aikido, y tantas otras disciplinas)… Los niños aprenden a concentrarse antes de escribir, a imaginarse el carácter antes de posar el pincel sobre el papel. Porque la manera en que se inicia cada trazo, cómo se continúa y cómo se termina es de gran importancia. Se distinguen 3 tipos de trazos: tomé とめ, hané はね y haraï はらい, que es preciso dominar bien si se quiere progresar.
La caligrafía se practica mediante un pincel fudé 筆 y una tinta negra sumi 墨, que se prepara frotando un bloque parecido al carbón para extraer un polvo que luego se mezcla con agua. La forma en que se prepara la tinta y cómo se coge con el pincel es importante, pues influye en el espesor y los matices de color (nôtan 濃淡) de los trazos.
Una de las pocas ocasiones para que los japoneses escriban con pincel hoy en día es el envío de tarjetas de felicitación. Y a menudo, el fudé pen 筆ペン (marcador de punta flexible), más práctico, se utiliza en lugar del pincel.
Cabe señalar que existen varias formas de caligrafía, además de la caligrafía kaïsho 楷書 que se enseña en la escuela: gyôsho 行書 (semicursiva), sôsho 草書 (cursiva), tensho 篆書 y reisho 隷書.

