La flora japonesa
Con aproximadamente 4500 especies de plantas endémicas, la flora japonesa ofrece una gran variedad de especies (3 950 angiospermas, 40 gimnospermas, 500 helechos). Aproximadamente 1 600 angiospermas y gimnospermas
Con aproximadamente 4500 especies de plantas endémicas, la flora japonesa ofrece una gran variedad de especies (3 950 angiospermas, 40 gimnospermas, 500 helechos). Aproximadamente 1 600 angiospermas y gimnospermas son, de hecho, originarias de Japon.
El archipiélago japonés se extiende por más de 3500 kilómetros de norte a sur, lo que permite encontrar allí una gran diversidad de climas que explica el importante número de plantas que se encuentran. Las lluvias abundantes combinadas con un clima templado explican la riqueza de la flora, y el hecho de que el 70% de Japon esté cubierto de bosques, con follaje que cambia de color según las estaciones.
Las plantas se distribuyen en las cinco zonas siguientes que forman parte de la zona templada del este de Asia:
- Una zona subtropical, incluyendo los archipiélagos Ryukyu y Ogasawara;
- Una zona con temperaturas elevadas con un bosque arbóreo que cubre la mayor parte del sur de Honshu, Shikoku y Kyushu, cuyos árboles característicos, con hojas anchas y persistentes, son las dos especies de robles shii y kashi;
- Una zona cálida con un bosque de hojas anchas caducas, que cubre el centro y norte de Honshu y la parte meridional de Hokkaido, donde se encuentran la haya japonesa y otras variedades comunes;
- Una zona subalpina que comprende el centro y norte de Hokkaido, cuyos representantes vegetales son el abeto de Sakhalin y el pícea de Yesso;
- Una zona alpina en las tierras altas del centro de Honshu y en la parte central de Hokkaido, cuyos ejemplares característicos son las plantas alpinas como la komakusa (Dicentra peregrina).
Las plantas características de Japon
Matsu y sugi, respectivamente el pino y el cedro japonés, se encuentran en todo el archipiélago japonés—incluso en las regiones meridionales cálidas—y son muy familiares para los japoneses.
Los pinos participan a menudo en la belleza de los paisajes, como en Amanohashidate, en la Prefectura de Kyoto, donde se alinean más de 6 000 pinos a orillas de una playa arenosa. Los grandes pinos, cuya altura puede alcanzar 40 metros, también sirven como cortavientos en las regiones costeras. Las pequeñas especies de pinos se utilizan como bonsai, plantas ornamentales y como material de construcción y amueblamiento.
Los pinos también se consideran especies sagradas. En tiempos remotos, la gente sentía temor reverencial ante la naturaleza y consideraba las plantas y los árboles como receptáculos de espíritus divinos. Antaño, era común adorar los árboles de hoja perenne como el pino, el cedro y el ciprés, pues se suponía que albergaban divinidades enviadas desde el cielo. La práctica que aún persiste de decorar las entradas de las casas con ramas de bambú—kadomatsu, literalmente «barrera de pino»—con ocasión del año nuevo, proviene de esta creencia que sostenía que esta era la manera apropiada de recibir a las divinidades.
La flora en la vida cotidiana de los japoneses
Si hay una planta particularmente representativa de Japon, es el sakura (cerezo). El sakura, que es originario de Japon, es con creces la planta favorita de los japoneses desde la antigüedad. Los japoneses de hoy reciben la floración de los cerezos en primavera como una oportunidad para hacer hanami (reuniones para admirar los cerezos en flor), y muchos eventos, como las ceremonias de inauguración en escuelas o empresas, tienen lugar en esta estación. Los pronósticos meteorológicos en televisión o en prensa escrita informan del avance del «frente de los cerezos» en su progresión hacia el norte, a partir de Okinawa hasta el extremo de Hokkaido.
El espectacular cambio de color de los follajes en otoño ofrece otra ocasión para apreciar la naturaleza. Se dice que antaño cientos de personas bailaban y tocaban música bajo los árboles, pero hoy los ciudadanos japoneses se precipitan por millares, en automóvil o en tren, en busca de colores otoñales, y particularmente de los arces flameantes.
La salud de la flora en el Japon moderno
En el Japon industrializado de hoy, las plantas ya no tienen la misma representación ni la misma importancia que en el pasado. Tras los numerosos abusos cometidos contra la naturaleza, la tala indiscriminada de árboles y el aumento de la contaminación, muchas personas han comprendido que debían preservar y rehabilitar su entorno natural. Según una encuesta realizada por la Agencia de Medio Ambiente en 1991, 35 especies fueron clasificadas como especies en peligro crítico, 147 como especies en peligro y 678 como especies vulnerables. Entre las especies en peligro, se cuentan el fujibakama (Eupatorium japonicum), el atsumorisou (Cypripedium macranthum) y el marimo (Cladophora eagagropila). Las plantas que aprecian los japoneses, tales como sakurasou (Primula sieboldii) y murasaki (Lithospermum officinale) forman parte de la categoría de especies vulnerables.


